Así como los centros estéticos buscan diferenciarse de las peluquerías en todo cuanto respecta a la atención y aplicación de tratamientos estéticos, también los centros médicos, abocados al embellecimiento corporal buscan diferenciarse de sus competidores inmediatos, los centros estéticos poniendo bajo sospecha sus actividades.
Es claro que el nivel de capacitación y garantías que pueden brindar unos y otros son sensiblemente diferentes entre ellos y que nadie podría objetar las garantías que ofrece un médico a la hora de poner en práctica sus tratamientos; sin embargo, en esta lucha sin cuartel entre ellos, los médicos se olvidan de señalar que, los tratamientos que ofrecen los centros estéticos se circunscriben únicamente al área de capacitación por sus profesionales recibido.
De hecho, los centros estéticos son claros a la hora de promocionar sus ofertas de servicios, puesto que prácticamente siempre el interesado será informado de primera mano que los tratamientos que les pueden brindar éstos centros son parecidos, similares, pero no de iguales resultados al que podrían obtener tratamiento médico mediante.
Ahora bien, el que el caudal de consumidores de tratamientos estéticos sea mayor al que la cirugía estética puede obtener, se debe, a mi entender, a tres cuestiones fundamentales: 1º El temor a tener que someterse a tratamientos invasivos, 2º Al mayor tiempo de recuperación tras las intervenciones y 3º Al costo de dichas intervenciones.
En los tiempos que corren: tiempos de crisis, de necesidad de no distraer demasiado tiempo a nuestras obligaciones cotidianas, de la búsqueda del chollo o de las 3 "B" (bueno, bonito y barato), pocos estarán dispuestos o podrán someterse a dichas intervenciones, es allí donde surge la opción profesional viable que significan los centros estéticos o los profesionales esteticistas, cuyas propuestas de servicios resultan ser más apegadas a la realidad y más accesibles a importantes sectores económico-sociales, y que, si bien, no brindarán resultados 100% exitosos, su porcentaje de éxito sigue siendo alto, al rededor del 80%, eso sí, tras varias sesiones que, por muchas que sean, sus costos seguirán siendo aún accesibles y no estrafalarios.
Lo único que precisan los consumidores de los servicios de los centros estéticos, es demandar que los profesionales que los atienden sean efectivamente profesionales certificados y que estén en constante perfeccionamiento, pues, no hay mayor garantía para sus clientes que la de la práctica constante y la de la superación profesional.
El conocimiento y la aplicación de la electricidad en el campo de la estética está cada día más extendido debido a los continuos avances científicos sobre su utilidad en el organismo, sin embargo, la capacitación profesional CERTIFICADA en el sector de los centros estéticos es francamente limitada, lo que debería mover a sus demandantes a reclamar que, quienes los atienden sean efectivamente profesionales certificados, en este sentido, quién escribe este blog, es Electroesteticista certificada.
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